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jueves, 31 de marzo de 2011

Clarín, Chávez y sus libertades de expresión

Por Daniel Satur

“La actual ‘libertad de prensa’ es falsa e hipócrita, en realidad significa libertad para los ricos de comprar y sobornar (…) libertad de confundir al pueblo con sus mentiras venenosas” V. I. Lenin



Desde el último domingo Clarín, La Nación y sus aliados insisten en que el bloqueo a la planta distribuidora de Barracas fue una amenaza a la “libertad de prensa” y que ése fue el más grave ataque al periodismo desde 1983. Pero quienes hablan son poderosas corporaciones que manejan centenares de diarios, revistas, radios y canales de TV. Las que estuvieron firmes en 1976 bancando a la Dictadura genocida. Las que aplaudieron las privatizaciones de Menem quedándose con muchas radios y canales en el reparto. Las que día a día nos envenenan con sus campañas por “seguridad”, con sus discursos xenófobos, convirtiendo a la mujer en un objeto sexual comercializable y censurando o manipulando cada lucha del pueblo trabajador.
Esas mismas corporaciones persiguen y hasta prohíben la organización sindical en sus plantas y redacciones. Como en 2000, cuando Clarín echó a 117 trabajadores, incluida su Comisión Interna. O cuando en 2004 el mismo Grupo echó a otro centenar de obreros, con sus delegados, de la gráfica AGR, conflicto que sigue abierto hasta hoy.
La falacia clarinista sobre el ataque a su “libertad de expresión” no puede esconder que lo único que les importa a Noble y Magnetto es que nadie se interponga en sus negocios. De allí que la “solidaridad” de Lanata (quien fundó y ayudó a fundir el diario Crítica dejando a cientos de trabajadores en la calle) o de la SIP (cámara que agrupa a los mayores pulpos mediáticos americanos) no es más que solidaridad de clase para con uno de los máximos exponentes del capitalismo periodístico. Es tragicómico que Kirchbaum, Lanata, Morales Solá o Grondona posen de simples periodistas cuando en realidad son empresarios o gerentes de grandes empresas. Los trabajadores nada podemos esperar de estos mentirosos que, como decía Lenin, confunden al pueblo con su veneno.

Con amigos así

Pero el dato “curioso” no es la reacción de Clarín, a todas luces previsible. Lo patético es escuchar a los funcionarios nacionales, empezando por Carlos Tomada, diciendo que Clarín debe cumplir con los fallos judiciales y reincorporar a los delegados de AGR. Un cinismo mayúsculo, ya que el mismo ministro de Trabajo les dio la espalda a esos obreros en 2004 mientras Kirchner les mandaba la infantería de la Federal a desalojarlos para que Clarín pudiera ar sus revistas a la calle.
Tan patético como escuchar hoy a los periodistas de 678 despotricar contraClarín. Esos alcahuetes hace siete años, mientras los trabajadores de AGR eran echados, trabajaban en los medios de Magnetto (Galende, Russo, Barragán) o en el mismo La Nación (Barone) y no decían una sola palabra sobre semejante ataque patronal.
Ahora el kirchnerismo se solidariza con los delegados de AGR, pero saben que todo tiene un límite. Ninguno habla de Pablo Viñas, un delegado despedido también en 2004, que quedó afuera del reciente acuerdo de reincorporaciones firmado entre Clarín, los moyanistas y el ministro Tomada. Es que Viñas milita en la Agrupación Naranja Gráfica (PO) y Clarín negoció con el moyanismo dejar de lado al compañero. Incluso llegaron a patotear a Viñas en el piso 18 del Ministerio, durante las reuniones, para que “que se deje de joder”. El gobierno hace alharaca contra Clarín pero acuerda con Magnetto en discriminar a delegados de la izquierda.

Si Walsh viviera

La histeria de Clarín alrededor del bloqueo a una de sus plantas se desató dos días antes de que la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata le entregara un premio al mismísimo Hugo Chávez. Como si fuera un chiste dirigido a “la Corpo”, los funcionarios kirchneristas de esa Facultad galardonaron al bolivariano con el premio Rodolfo Walsh “por su compromiso (…) en afianzar la libertad de los pueblos” y por “defender los Derechos Humanos y ser consecuente con la verdad y los valores democráticos”.
Pero quienes este año premiaron a Chávez, en el 2000 le entregaron ese mismo premio a Joaquín Morales Solá “por su trayectoria”. Sí, al periodista que dirigiera la sección “política” de Clarín durante la Dictadura. Las mismas autoridades (la actual Decana ocupaba entonces una Secretaría y el entonces Decano hoy es un alto funcionario de la UNLP) hace once años entregaban orgullosas el premio que lleva el nombre de un desaparecido a un propagandista y cómplice de los genocidas. Y en 2001 la premiada fue María Seoane, prosecretaria de redacción de Clarín durante años y jefa de redacción de la Revista Noticias. La misma periodista que, por ejemplo, cumplía tareas gerenciales en Clarín el 26 de Junio de 2002, cuando quisieron encubrir la masacre del Puente Pueyrredón titulando en tapa “la crisis causó dos nuevas muertes”.
Quienes manejan la Facultad platense ya no tienen que congraciarse con el neoliberalismo. Pasó de moda. Si ayer invitaban a Mariano Grondona y a Pepe Eliaschev a dar clases de “ética periodística”, hoy en cambio reciben a Chávez y aplauden a rabiar su fraseología “socialista”.
Pero la farsa no se sostiene. Es el propio Chávez quien censura las protestas de los trabajadores venezolanos y, cuando éstos quieren organizarse independientemente, son perseguidos por la burocracia “bolivariana”. Es el mismo “comandante” quien mantiene impunes los asesinatos de luchadores sindicales y políticos perpetrados por los sicarios patronales. Es el mismo Chávez quien mantiene millonarios negocios petroleros con el imperialismo. El mismo que sigue defendiendo cínicamente y contra toda evidencia al sanguinario Kadafi.
El acto de premiación de Chávez fue, sobre todo, una gran fiesta para el kirchnerismo. Incluso, como escriben nuestros amigos de Marxismo en Diagonales, algunos asistentes no kirchneristas como el FPDS quedaron “completamente off side cuando el bolivariano terminaba cada una de sus frases con ‘Viva Néstor! Fuerza Cristina!’” [1].

Considerando la trayectoria de los premios entregados en la UNLP, y visto que gran parte del universo K tiene un hondo pasado menemista, parece que el comandante Chávez el martes obtuvo un premio merecido. Eso sí, la memoria de Rodolfo Walsh se sigue retorciendo en los subsuelos de la ex ESMA.
Mucho se habló durante la semana de “libertad de expresión”. Algunos lo hicieron en defensa de sus riquezas y otros montando una escena para clamar “Cristina 2011”. Mientras, los trabajadores y el pueblo debemos seguir luchando contra las censuras y las persecuciones de las patronales, el gobierno y la burocracia sindical.



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