Algo huele a podrido en la farándula
por Martín Espinoza
El escándalo estalló. Las aberraciones del genocidio de los '70 vuelven a emerger. Esta vez entre los "dimes y diretes" de la decadencia obscena de los reality shows. Ahora fue el turno de Jorge Rial, el ex chimentero noventista de Lucho Avilés, ex gerente de programación de América y hoy devenido empresario productor; y a quien ahora vemos "sensibilizado" con los crímenes de la dictadura. Entusiasmado con el alto rating, el conductor reflotó un chisme setentista, un secreto a voces durante muchos años: el romance entre el genocida Almirante Emilio Eduardo Massera y Graciela Alfano.
Una hijastra de un ex custodio de Massera reveló que la actriz y vedette habría recibido regalos de parte del genocida, los que podrían ser bienes que pertenecieron a detenidos-desaparecidos. Gabriela Blasi afirmó que escuchó a su padrastro "cuando contaba que por pedido de Massera pasaba a buscar a Graciela por su casa y juntos se encontraban para salir de compras. Recuerdo que nombraban joyas de Cartier, aunque también hubo propiedades y varias transacciones".
Inmediatamente, la denuncia motivó que el fiscal Luis Comparatore solicite que se investigue a Graciela Alfano y la denuncia quedó radicada ante el juez Claudio Bonadío.