A propósito del programa ¿Quién quiere casarse con mi hijo?
por María Díaz Reck
Lunes, 20 horas. En el informativo de TELEFE la noticia conmueve: un asesinato múltiple que se inscribe en la larga lista de casos extremos de violencia contra las mujeres. Esta vez el horror acontece en Benavidez, donde un hombre -con denuncias previas de violencia contra su esposa- es acusado de asesinar a la hija, la hermana y la madre de su ex pareja.
Lunes, 22:30 horas. Dos horas más tarde, y por el mismo canal, lo que aparece en la pantalla nos resulta chocante: Catherine Fulop ofrece a millones de televidentes, exultante, un programa que destila machismo por cada uno de sus poros. En cada emisión de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (dos veces por semana en horario central) desfila un “harén” de diez postulantes, las que se encargarán de ofrecerse de la manera más atractiva a un muchacho, el "hijo" en cuestión, que busca una mujer para casarse. Las entrevistas se realizan con la madre del "beneficiario" presente, quien investiga con la mirada inquisidora los atributos de cada candidata que, según la propia Fulop, “tiene 5 minutos para conquistar el corazón del elegido”. Quien lo logre resultará ganadora del certamen y, lógicamente, quienes no resulten aprobadas serán eliminadas.
