Vamos a confesarlo. Rompemos nuestra propia "ley". Pero, como dijera Goikhbarg (Pg. 185) en el Código Familiar, redactado en octubre de 1918, "El poder proletario redacta sus códigos y todas sus leyes en forma dialéctica, de modo que cada día de su existencia socave la necesidad de su existencia" (La mujer, el Estado y la Revolución...; W. Goldman; Prologo A. D´atri; IPS 2010). Así es que, de alguna manera, pienso este post para encontrarle una vuelta y publicarlo acá.
Hemos visto de sobre manera, los discursos mediáticos sobre las consecuencias del temporal. Algunas imágenes, y "casos testigos" del desastre. Al tiempo, hemos visto los clásicos relatos de "caos de transito" por los cortes de ruta extorsionadores, a decir de CFK tomando el berretin burgués de las corporaciones que dice (pero no lo hace) enfrentar. Desde luego no pretendíamos que esta crónica sea cubierta por algún medio masivo, porque... la ruina de los laburantes y sus condiciones de vida es algo cotidianamente, común... ¿Acaso no fue el Indoamericano lo que mostro que "las tasas chinas" no tenían nada que ver con los problemas estructurales de Argentina? y aquí la primera alerta.
Reproducimos completa la nota de los compañerxs Daniel Satur y Verónica Zaldívar publicada en La Verdad Obrera nº 405 del Jueves 16 de diciembre de 2010
“Soldati liberado/Lugano tomado”. La pantalla dividida de TN mostraba este miércoles el frenético operativo del gobierno de Macri, barriendo del Parque Indoamericano todo vestigio de la toma que mantuvo en vilo al país, y al lado un móvil informando que “las tomas” seguían en otros lugares.
A comienzo de semana C5N llegó a diseñar un “mapa” de las tomas, donde el sur de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano parecían territorio amenazado por una “invasión” sobre tierras públicas y privadas.
Así arrancaba un nuevo capítulo de la reaccionaria campaña de gran parte de los medios masivos contra los más explotados y oprimidos de esta sociedad. Campaña en respuesta a esa inesperada irrupción de los “sin techo” en la escena pública, represión del Estado y de las bandas fascistas mediante.
“Vecinos” vs “usurpadores”
Okupas, usurpadores, ilegales, bolitas, paraguas, narcos. Esas y otras denominaciones inundaron los medios durante la última semana. Unas en boca de los cronistas. Otras en boca de “vecinos” de las tomas, que sólo querían “orden” (o sea desalojo y represión).
Alejandrina Barry Mata motoriza la causa en la Justicia. Cuando tenía dos años fue usada para una campaña de prensa en favor de la dictadura. (VERÓNICA MASTROSIMONE)
En la justicia tres testigos declararon sobre la complicidad de la empresa con la dictadura
Avanza en la Justicia la investigación judicial sobre el rol de la Editorial Atlántida durante la última dictadura. Gente, Para Ti y Somos, como la mayoría de los medios, no publicaron ni una palabra sobre los crímenes, las desapariciones y el saqueo perpetrado por la maquinaria militar. Mintieron en sus páginas y armaron operaciones de prensa en connivencia con uniformados. Tres personas declararon esta semana ante el juzgado federal 12 y confirmaron que las fuerzas represivas y la editorial actuaban de mutuo acuerdo. Los testimonios fueron aportados por la querella de Alejandrina Barry Mata, y también sirvieron para el caso de Thelma Jara de Cabezas. El expediente, que investiga los dos delitos en forma conjunta, es el primero en el que se imputa a dueños de medios de comunicación y periodistas delitos de lesa humanidad.
Jara de Cabezas fue secuestrada en abril del ’79 y llevada a la Esma. Gustavo, uno de sus hijos, estaba desaparecido. Otro hijo, Daniel, estaba exiliado. El represor Ricardo Cavallo la amenazó de muerte para que hiciera una nota en Para Ti. El objetivo: contrarrestar la campaña internacional contra las violaciones a los derechos humanos. La sacaron de la Esma y dos periodistas de la revista la entrevistaron en un bar. Las cinco páginas se publicaron en la edición 2.983 de la revista y llevó por título “Habla la madre de un subversivo muerto”. Cavallo no sólo fue el brazo ejecutor, sino que hasta escribió parte de la nota. Thelma fue dejada en libertad en noviembre de ese año.
El primer post del Observatorio no podía ser otra cosa que un choreo, pero déjennos decirles que el ilícito está justificado, pues la nota que aquí subimos, en algún punto incentivó nuestro alumbramiento. Hace algunas semanas, cuando la troskosfera empezaba a tener forma, una nota de los compañeros DP y DS reseñaba la primera autobiografía del programa fetiche del kirchnerismo: 678. En ella se destacaba que el surgimiento del programa fue una necesidad gubernamental. Pensamos en ese momento que si el gobierno “innovaba” en sus propios medios para “contradecir” a los medios opositores, nosotros debíamos usar los nuestros – más modestos, por cierto – para desmentir a unos y otros. Una necesidad clasista. Lo que unos y otros callan, ocultan o deforman – las luchas obreras y populares – debían tener una trinchera que desdijera las mentiras de los poderosos. Así es como se nos ocurrió sumar otro espacio a la troskosfera. Así fue como nació El Observatorio.
La editorial Paidós acaba de publicar “678: la creación de otra realidad”, un diálogo entre María Julia Oliván (conductora del programa durante el primer año) y Pablo Alabarces (docente e investigador en comunicación), que se completa con una entrevista a Diego Gvirtz, productor del programa, y otra a Pablo Sirvén, periodista de La Nación.
Que 678 es un fenómeno que captó una audiencia amplia (y movilizada) es innegable. Y si bien esa podría ser una razón para la aparición del libro, su publicación tal vez apunte a otro motivo, a una especie de “mea culpa… exculpatoria”. Dos realidades, la de la “corpo” y la “K”
En el libro los autores dicen que el surgimiento de 678 fue por una necesidad gubernamental en 2009, ante el adelantamiento de las elecciones, que continuó con el tema de la Ley de Medios. Según ellos, desde entonces “se posicionó rápida y eficazmente como un programa oficialista, que reproducía las posiciones gubernamentales y las defendía con un ardor no exento de humor, así como con duras críticas a los adversarios”, logrando “su lugar de portavoz privilegiado de las medidas de la gestión Fernández de Kirchner, una posición innovadora en la tradición del periodismo político televisivo”.
Esa “innovación” refiere a la función política del programa, que concentra diversos formatos (archivo, humor, crítica al periodismo, entrevistas) con el casi único objetivo de “contradecir” a los medios opositores al kirchnerismo.
Oliván y Alabarces admiten que en 678 no hay crítica, sino una amplificación de los discursos de Cristina sobre sus éxitos económicos. Y que tampoco hay investigación, lo que les impide ser “otra ventana a la realidad”.
La estrategia de 678 más bien es dividir el campo político-mediático en un “ellos”, representado por la oposición y sus medios afines, y un “nosotros” (indefinido) que intenta unificar a la audiencia contra la oposición derechista. Dice Alabarces que “en algún momento dicen ‘somos oficialistas’, pero nunca se definen en términos ideológicos concretos, no dicen: ‘Somos kirchneristas’ o ‘Somos peronistas’ o ‘Somos de izquierda’”. Así buscan un apoyo amplio al kirchnerismo, en una suerte de “transversalidad mediática”. Lo que no entra en el “relato” seisieteochesco
Para la periodista y el académico 678 tiene una doble agenda: la pública, que cruza el relato de los grandes medios (opositores), y la “oculta”, la de los temas que no se tratan. Dice Alabarces que se “invisibilizan ciertas cosas que están dentro de la agenda y que, como voceros oficiales, no están dispuestos a debatir (…) Por ejemplo el crimen de Rubén Carballo, el pibe que murió, antes de entrar al recital de Viejas Locas, asesinado por la Policía Federal con la excusa de que se cayó de la autopista (...) no dijeron nada. La estrategia de Aníbal Fernández fue ‘Déjenlo pasar, no digamos nada porque se olvidan’”. Haciéndole caso, podemos sumar el “sindicalismo de base”, la gran lucha de Kraft del año pasado, la desaparición de Julio López y la lucha universitaria (donde le dieron espacio a los secundarios contra Macri pero ocultaron a los universitarios contra los decanos K, llevando al estudio a Trinchero de Filosofía y Letras y despotricando contra a la juventud luchadora). Público privado
El libro parece crítico de 678. Pero en realidad acaba por absolverlo. De señalar algunos puntos negativos del programa se pasa a omitir que el “conductor oculto”, Diego Gvirtz, usa el canal estatal como fuente de negocios privados para su productora (que emite a su vez Duro de domar y TVR en Canal 9 -también ultras k-). Y, en una especie de cínico reconocimiento de que Canal 7 adolece de toda democracia, Alabarces llega a proponer que, al menos a la medianoche, haya algún programa para “la voz trotskista” o de otros partidos de izquierda.
En el libro se reconocen contradicciones y se amaga una crítica mordaz a 678. Pero al final el programa termina absuelto de toda culpa. Para los autores, incluso, su aparición en la pantalla es un hecho “saludable”.
El peronismo había instituido que “la única verdad es la realidad”. Por eso vale decir que 678, al ocultar y mentir sobre la realidad que existe a su izquierda y sobre el doble discurso del gobierno nacional, es un programa que falsea la verdad para vender “otra realidad”.
Basta ver el programa del miércoles 20, cuando frente a los acontecimientos desatados con el asesinato del compañero Mariano Ferreyra, 678 desplegó un verdadero “operativo despegue” intentando negar cualquier vínculo de Pedraza (dirigente de la Unión Ferroviaria) con Hugo Moyano y con el propio gobierno. Una operación desesperada y necesaria para salvar el “buen nombre” de la burocracia cegetista y del propio kirchnerismo. Queda para la imaginación saber qué hubieran dicho al respecto Oliván y Alabarces.
El libro ya está en la calle. Mientras, 678 profundiza cada noche su desfachatado arrastre con la política oficial y sus aliados.