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domingo, 1 de abril de 2012

Pequeño debate de pequeñoburgueses

Sobre la burguesía nacional que el peronismo todavía no supo conseguir

El 12 de octubre de 2003, desde el suplemento Zona del diario Clarín, María Seoane (hoy directora de la Radio Nacional kirchnerista) comenzaba una nota relatando un encuentro entre el flamante jefe de Estado y banqueros. Escribía Seoane: “Frente a los banqueros nacionales, el presidente Néstor Kirchner dijo: ‘Es imposible un proyecto de país si no consolidamos una burguesía nacional’. La expresión sonó dramática y renacentista. Parece transmitir que no se trata de una frase académica porque, según el Presidente, estaría en juego el destino del país”



En estos años pasó de todo. Particularmente el kirchnerismo habló hasta el cansancio de un “modelo” para todos, de un “proyecto nacional y popular”, de cambios históricos económicos y sociales. Incluso algunos burócratas del arte, motivados porque veían que del gran plato de las ganancias empresarias se caían algunas migas y el gobierno las esparcía en el mar de pobres, llegaron a cantar que a partir de ahora el pueblo no recibiría “nunca menos”…
Hoy, mientras CFK se les va cada vez más a la derecha, con un ajustazo en el umbral, con la protesta social cada vez más criminalizada y con una clase empresaria -nacional y multinacional- preparando el terreno para no perder ni un peso y descargar sus futuras crisis sobre la espalda de los trabajadores, los escribas kirchneristas ya cuidan muy poco las formas. Preocupados por el futuro del capitalismo en Argentina (como todo pequeñoburgués conciente) ahora se les llenan los teclados de preguntas.

El pasado 18 de marzo, desde Página/12 Mario Wainfeld se animaba a desautorizar aquellas palabras de su finado patrón. El director de Política del diario financiado por el gobierno, quien transmite a diario las versiones oficiales más importantes, escribía: “La ‘burguesía nacional’, fantasía que acecha a una amplia mayoría de dirigentes políticos argentinos, es algo peor que un significante vacío: una entelequia que jamás cobra cuerpo”. El periodista tomaba como ejemplo el fracaso estrepitoso del kirchnerismo en su intento de fortalecer a los "burgueses nacionales" del Grupo Petersen (familia Eskenazi), a quien desde el Estado se les entregó en bandeja todo lo que quisieron para apropiarse de la vieja joya de la abuela, YPF. Intento que derivó en una crisis energética cada vez mayor, un problema estructural de proporciones.
Y este domingo 1º de abril Página vuelve a referirse a la "burguesía nacional" que (¡todavía!) no supimos conseguir. Alfredo Zaiat, el periodista ekonómico, se pregunta ahora qué falló en estos años para no haber podido consolidar una clase empresaria argentina, seria, moderna y pujante. Y como, según dice, las razones no están en determinaciones culturales, llega a la conclusión de que “la conducta de la burguesía nacional, que además es fugadora serial de capitales, no se modifica con voluntarismo político. Sólo con un Estado activo, interviniendo y estableciendo límites, se logra cambiarla. Así pasa en todos los países con una burguesía relativamente consolidada, donde la elite local ha podido ser disciplinada por el Estado.”



Le siguen buscando el pelo al huevo burgués, en definitiva. Pero ninguno se atreve a mencionar siquiera los estrechísimos lazos que todos los gobiernos argentinos, incluido éste, mantuvieron siempre con el imperialismo y las corporaciones multinacionales. Ninguno habla del sinfín de leyes y decretos dictados a pedido del stablishment y las potencias mundiales (la última fue nada menos que la Ley Antiterrorista a pedido de EE.UU. y el GAFI). Ninguno recuerda que los mismos burgueses "nacionales" y "extranjeros" a los que hoy se les da todo en bandeja mientras se las implora inversiones son los quienes llamaron al golpe del ’76, los que traspasaron sus deudas privadas millonarias al Estado durante décadas y los que siguen marcándole la agenda a sus agentes políticos nacionales y provinciales, de la cual CFK es una gran exponente.
Y no pueden hacerlo, porque eso sería entrar en otro debate, para nada pequeñoburgués.
Hoy podemos ver a La Cámpora preguntándole a Repsol qué pasó con las inversiones y con la producción. Se parecen a los chicos del jardín de infantes que se quedan haciendo puchero cuando la maestra los reta porque se mandaron alguna cagada sin darse cuenta. Pero lejos de un juego, el problema energético que hoy atraviesa Argentina es consecuencia ni más ni menos que del verdadero "modelo k", ése desarrollado a pleno para favorecer las ganancias multimillonarias de los empresarios mientras para las amplias mayorías populares sólo hay migajas y promesas de promesas de promesas.



Para el "proyecto de país" del peronismo kirchnerista la "burguesía nacional" podrá ser indispensable o, por el contrario, podrá ser un significante vacío. Al parecer la diferencia no es muy grave. Lo que les importa, siempre, es que haya burgueses dispuestos a ganar mucha plata a costa de la explotación y el trabajo ajeno. Si son la Barrick Gold, La Alumbrera, Telefónica, Repsol, Monsanto, Bunge, Shell, Petrobras, Telecom, Clarín, Ford, General Motors, Techint o los socios nacionales de la UIA, la Sociedad Rural o la Asociación de Bancos, qué más da. A todos se les garantizarán los negocios. Y en eso, seguro, entre el finado y los periodistas no habrá discusión.

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